La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que dos tercios de la población del mundo tiene la variedad más simple del virus (HSV-1), concretamente, 3,7 billones de personas. Los síntomas no siempre son explícitos, de ahí la dificultad de los portadores para reconocer que tienen herpes.

Existen dos tipos de herpes. El labial y el genital.
El virus del herpes simple (VHS-1) causa herpes labial, que se caracteriza por la aparición de ampollas con líquido en el interior y en los alrededores de la boca. La prevalencia de la infección por VHS-1 es de entre 60 y 80 por ciento de la población mundial, según la OMS.
En los países desarrollados, se estima que la tasa de afectados por herpes labial es del 20 por ciento a los 5 años y del 40-60 por ciento entre los 20 y los 40 años.

Herpes genital
Es resultado de una transmisión sexual, ya sea vaginal, oral o anal. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los EE. UU. estima que una de cada seis personas padece herpes genital.
Los líquidos presentes en las ampollas contienen el virus y el contacto con esos fluidos puede causar la infección. La enfermedad se caracteriza también por la aparición de ampollas con líquido en el área genital, glúteos y ano.
La enfermedad puede darse incluso sin que existan ampollas visibles porque el virus puede liberarse a partir de la piel de la zona afectada. El virus puede continuar activo y volver a manifestarse en cualquier momento, aunque se tenga un tiempo sin síntomas.

La mayor parte de los individuos que padecen herpes no son conscientes de ello porque no presentan síntomas o son atípicos como el dolor en los nervios, músculos doloridos, picor y una sensación de hormigueo. El paciente también puede tener fiebre, fatiga y síntomas de gripe por culpa del herpes.
El virus se transmite por el contacto piel con piel, por la sangre o por la saliva. En el caso del HSV-1, la trasmisión puede darse a través de la boca o de un afta, con un beso o compartiendo una bebida.
Los medicamentos antivirales supresivos y los medicamentos antivirales en general inhiben la replicación del VHS, lo cual minimiza la trasmisión, pero no elimina el virus completamente.
El uso del preservativo reduce el riesgo de infección. Sin embargo, como las lesiones pueden darse en áreas cercanas a los órganos genitales, el contagio puede darse, aunque se utilice barrera protectora.
Si el portador está tomando medicamentos antivirales supresivos y practica sexo seguro, el riesgo de trasmisión será mínimo.
Los especialistas alertan de que el hecho de que alguien tenga VHS no significa que haya sido imprudente o irresponsable con su vida sexual.
