La justicia no es un favor para la víctima, es un derecho.

Liliana Ramírez/ Info Mich

El asesino de una mujer, no sólo termina con la existencia de una hija, hermana o amiga, destruye a la familia entera porque enfrenta de manera directa el dolor por su pérdida, ausencia, revictimización y la injusticia. En cuestión de segundos, el entorno se torna gris y sin sentido, mientras, el cobarde se escabulle sin que nada lo detenga.

La sociedad se muestra indiferente y prefiere acostumbrarse a las estadísticas que exigir justica; no se trata de pedir un favor para la víctima o su familia, sino que las autoridades hagan su trabajo, esclarecer los hechos, de castigar al asesino, porque se convierte en un peligro para otras mujeres. Es increíble e incomprensible pensar ¿Con cuánta facilidad se comete un crimen? Pero, peor aún ¿Con cuánta facilidad puede quedar impune?

Los asesinatos contra mujeres se réplica de manera continua a tal grado que lejos de pedir justicia se crítica y se justifica, muchas veces sin fundamentos y con saña, hay que dejar de lado comentarios malintencionados, con ello, sólo vuelven a asesinar una y otra vez a las víctimas. México tiene hambre de justicia y de lograr una mejor sociedad, la cual proteja por igual a hombres, mujeres y niños. De caminar seguros, de regresar seguros.

En este caso en particular, no conozco a las víctimas, pero su dolor y desesperación las siento como mías; no se puede ser indiferente en hechos tan dolorosos, y que desafortunadamente muestran que como sociedad convivimos con asesinos silenciosos, listos para atacar y marcar de por vida a las familias.

A estas mujeres debimos conocerlas en otras circunstancias y hoy sin haberlas visto antes, su muerte nos causa pena y malestar emocional.  

No creo que exista un motivo lo suficientemente fuerte como para arrebatarle la existencia a alguien, menos cuando se trata de jóvenes que tienen una vida, un proyecto. Lo que sí creo es que cada asesino se condena ante la justicia de Dios, pero mientras llega, en la tierra debe velarse por la justicia de todas aquellas personas a las que les fueron arrebatados sus sueños.

El llamado es a las autoridades responsables de impartir justicia para que castiguen a los responsables. No esperen trabajar bajo presión social de los colectivos. Si bien destrozan lo material, lo hacen para tener justica y calmar, en un mínimo porcentaje el dolor y desamparo que enfrentan las familias, las cuales quedan sumidas en un inmenso dolor.

A ellas, les deseo que vuelen alto y descansen en paz…

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