Solo promesas… La Tzararacua sigue contaminada con las aguas residuales de los uruapenses.

URUAPAN, MICH. A una década de que el ex secretario uruapense Juan Rafael Elvira Quezada, quien fuese titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ((Semarnat) se comprometiera en conjunto con el entonces alcalde Antonio González Rodríguez a que el agua de La Tzararacua ya no estaría contaminada en meses posteriores, la realidad es que la hermosa cascada aún arrastra las pestilentes y sucias, aguas que los uruapenses arrojamos al Río Cupatitzio a través de las redes de drenaje que aún desembocan en el caudal.
Durante un recorrido por el lugar se constató que el agua otrora cristalina luce un verdoso color, aunado a fétidos olores, sin faltar la polucionada espuma que denota los altos índices de contaminación del Cupatitzio, producto de la falta, aún, de saneamiento de las aguas.
Si bien el proceso de sanear las aguas residuales va en camino, desde hace muchos años, fue en noviembre de 2007 que el entonces titular de la Semarnat Juan Rafael Elvira Quezada en conjunto con el ex edil González Rodríguez se comprometieron a que en 18 meses, se decir para el 2009, las aguas del Cupatitzio serian limpias y cristalinas otra vez, y que “inclusive se meterían a bañar al lugar” a una década de esa promesa, La Tzararacua aun es la cloaca más grande de Uruapan y tal vez del estado y el país.

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